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HISTORIAS
DE SERVICIO
El SAT : UN CONTRIBUYENTE DE SERVICIO EXCEPCIONAL
Fernando Krasovitzky
Presidente
Leventer Group |
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Hace
unos meses tuve la necesidad de tramitar mi firma
electrónica para el pago de impuestos ante
el SAT (Servicio de Administración Tributaria).
La sola idea de visitar una oficina de esta entidad
me ponía los pelos de punta. La experiencia
me decía que debía prepararme para perder
toda una mañana en un lugar abarrotado de gente,
con filas interminables y discutiendo con funcionarios
apáticos quienes me enviarían de una
ventanilla a otra como si estuviesen tratando de deshacerse
de mí.
Lo que viví fue realmente sorprendente.
Todo comenzó cuando llamé al servicio
de atención telefónica del SAT para
pedir información. El teléfono fue rápidamente
contestado por una amable operadora quien no solamente
me brindo todos los datos que yo necesitaba, sino
que me sugirió agendar una cita para que mi
tiempo de espera fuese menor el día de la visita
a la oficina.
Reuní toda la documentación y acudí
a la Administración Local de Servicios al Contribuyente
el día y a la hora acordada. El personal de
recepción me dio los buenos días y me
indicó el área hacia la que debía
dirigirme. Mientras caminaba, fui percatándome
de algunos detalles que llamaron mi atención:
las instalaciones lucían realmente limpias
y ordenadas, la señalización era muy
clara, y a pesar de la cantidad de empleados y visitantes,
toda la operación parecía muy ordenada
y fluida.
Al llegar al área responsable de tramitar las
firmas electrónicas se me solicitó la
clave de mi cita y se me invitó a tomar asiento.
Mientras esperaba a ser atendido pude reparar en otros
aspectos muy interesantes: todos los empleados estaban
bien uniformados y guardaban una imagen muy correcta,
había servicio de café gratuito para
los contribuyentes y una televisión que transmitía
la película “El Señor de los Anillos”
en lugar de una telenovela de segunda categoría.
Quedé atónito cuando mi nombre fue voceado
unos tres minutos después de la hora de mi
cita. Pasé a un escritorio donde una empleada
me recibió con una sonrisa y me solicitó
toda la documentación. Comenzó a registrar
mis datos en su computadora y de pronto levantando
la mirada de su pantalla me preguntó –
“¿cambiaste de domicilio fiscal recientemente?”
- “Sí” – respondí.
“Tenemos una situación, la dirección
que aparece en tu formulario no coincide con la que
tengo registrada en el sistema. Para continuar con
el trámite necesito que me traigas tu comprobante
de cambio de domicilio ante el SAT” –
me dijo.
Justo cuando me estaba resignando a tener que regresar
algún otro día, la empleada me sorprendió
con una muestra de verdadera actitud de servicio:
“Veo que tu domicilio está cerca.
¿no tienes a nadie que pueda traerte el comprobante?
Mientras tanto yo puedo ir adelantando con el trámite
y así no tendrás que regresar”
No lo podía creer ¡!!; fiel a lo que
dictan las buenas prácticas del servicio excepcional,
la funcionaría me estaba planteando un problema
pero al mismo tiempo me estaba proponiendo una solución.
Llamé a mi casa y en unos minutos llegó
el documento faltante. Pude concluir el trámite
con éxito y volví a mi trabajo deleitado,
y con la firme decisión de plasmar por escrito
esta excelente experiencia de servicio.
¿A
QUÉ SE DEBE ESTE CAMBIO?
Durante muchos años, las visitas a las oficinas
del Servicio de Administración Tributaria en
México representaban una verdadera pesadilla.
Afortunadamente estos días han quedado en el
pasado ya que el SAT ha vivido una de las transformaciones
más sorprendentes que jamás se hayan
visto en una entidad gubernamental; convirtiéndose
en pocos años en un ejemplo de superación
y enfoque al cliente digna de cualquier compañía
con servicio de talla mundial.
El SAT ha arrancado de tajo las viejas prácticas
burocráticas y ha adoptado una nueva cultura
que ubica al contribuyente en el centro de toda la
operación. Esta nueva filosofía está
enmarcada por nueve objetivos estratégicos
desarrollados por el organismo, los cuales dejan muy
en claro el valor de los clientes y la importancia
de alcanzar su satisfacción total:
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Cambiar
la percepción del contribuyente hacia
la Institución por una imagen de honestidad,
calidad, transparencia, servicio, apego a la
Ley y profesionalismo. |
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Consolidar la atención
integral al contribuyente. |
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Incrementar la calidad
en el servicio y satisfacción del contribuyente.
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Inculcar en el personal
del SAT, la mística de servicio al cliente.
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Facilitar el cumplimiento
de obligaciones fiscales por medios electrónicos.
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Transparentar, simplificar
o eliminar trámites del contribuyente.
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Establecer un sistema
de sondeo externo sobre el servicio. |
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Difundir los resultados
y el seguimiento de las encuestas de opinión,
al personal y a la ciudadanía, por área
y por administración. |
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Acercar los servicios
a los contribuyentes, promoviendo medios remotos
de atención. |
Guiados por estos objetivos, el SAT ha analizado cuidadosamente
todos los puntos de contacto (Internet, oficinas,
servicio de atención telefónica, etc)
y ha trabajado en distintos elementos del servicio
para mejorar la experiencia de los contribuyentes.
Algunos cambios que merecen resaltarse son:
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Rediseño
de políticas, procesos y procedimientos
orientados al contribuyente. |
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Desarrollo de una plataforma
avanzada por Internet para realizar declaraciones
y disminuir la afluencia a las oficinas. |
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Chat en vivo con asesores
a través de su sitio web. |
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Oficinas acondicionadas
para hacer más agradable las visitas.
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Pero sin duda alguna,
el cambio más sorprendente se ha dado en
la actitud de los funcionarios del SAT, quienes
hoy se muestran mucho más sensibles a las
necesidades de los contribuyentes y demuestran un
verdadero interés en servirles. Debido a
que 9 de cada 10 interacciones con una organización
se dan a través de sus empleados, el SAT
ha sido muy atinado al preocuparse por capacitar
a su gente y prepararla para “vivir y respirar”
esta nueva cultura de servicio.
Los resultados han sido evidentes. De acuerdo a
la última encuesta de satisfacción:
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La calificación
general del servicio del SAT alcanzó
los 9.2 puntos, el nivel más alto en
toda su historia |
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El 87.4% de los contribuyentes
tiene una imagen buena o muy buena del SAT |
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94% de la gente opina
que la atención recibida por parte de
los funcionarios es amable y eficiente |
Adicionalmente, el
SAT informó que:
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El número
de visitas semestrales que los contribuyentes
hacen a las oficinas de atención disminuyó
de 7.2 veces en julio 2006 a 4.9 veces |
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El esquema de citas
redujo los tiempos de espera a 3.29 minutos
para declaraciones anuales y a 4.38 minutos
para otros trámites |
El cambio que ha vivido
esta dependencia no ha sido fácil y definitivamente
aún falta mucho por hacer; sin embargo, demuestra
una vez más que aquellas organizaciones realmente
comprometidas e interesadas en mejorar su servicio
pueden hacerlo. La clave está en transformar
la cultura de la empresa, iniciando con los líderes
y permeando poco a poco a todos los empleados.
Piénselo
bien, si un enorme elefante como el SAT, con todas
sus particularidades y complicaciones pudo lograr
un cambio radical en la calidad de su servicio…¿existe
realmente una excusa para su compañía?
hola
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