HISTORIAS DE SERVICIO

DANDO UN PASO EXTRA: UN PEQUEÑO ESFUERZO PERO UNA GRAN DIFERENCIA


Fernando Krasovitzky
Presidente
Leventer Group

Recientemente, en un vuelo de Aeroméxico a Chile, el sobrecargo Jorge Cárdenas se acercó a mi asiento y mostrando un billete de veinte dólares me preguntó si tenía cambio.

En ese momento recordé que había olvidado comprar dólares en el aeropuerto para cambiarlos por moneda local al llegar a mi destino. Eso significaba que tendría que hacer un retiro en algún cajero automático de la ciudad de Santiago y pagar las altas comisiones que ello implica.

Le expliqué al empleado mi situación y sin pensarlo me preguntó: “¿Cómo cuánto necesita?”, “Unos cien dólares; es solamente para taxis, propinas, etc.”, le respondí

¿Qué le parece si me da los pesos mexicanos y yo busco por aquí a alguien quien se los cambie?”, me propuso Jorge.

Le entregué el dinero y al poco tiempo volvió con los dólares en mano. El pequeño esfuerzo de Jorge cambió radicalmente mi satisfacción con el vuelo de ese día y afianzó aún más mi buena imagen de Aeroméxico.

Este tipo de acciones, poco comunes, son conocidas como “paso extra” y representan un recurso simple y poderoso para diferenciarse y deleitar a los clientes.

Vivimos en un mundo en el que las experiencias de servicio en la mayoría de las empresas son, en el mejor de los casos, grises e indiferentes; un mundo en el que impera la ley del mínimo esfuerzo por parte de los empleados que nos atienden día con día.

Por ello, cuando alguien hace “algo más” que lo mínimo necesario para cumplir con su trabajo, sorprende a los clientes y fortalece enormemente el vínculo con la compañía.

Las organizaciones creen que fidelizar a los consumidores es sumamente costoso, pero lo único que se requiere es hacerlos sentir valorados, reconocidos y apreciados. ¿Qué mejor que una acción desinteresada y generosa para demostrarlo?

Dar un paso extra en favor de los clientes generalmente no cuesta nada. Se trata de hacer pequeñas cosas que generen un fuerte impacto emocional. Eso es precisamente lo que Jorge Cárdenas hizo. Cambiarme los dólares representaba un esfuerzo minúsculo, pero el impacto en mi satisfacción fue mayúsculo.

Las empresas invierten demasiado en el desarrollo de productos y servicios para conseguir la preferencia del consumidor y se olvidan que los empleados constituyen el activo más estratégico para su presente y futuro. Ellos son responsables del 99% de las interacciones con los clientes y los arquitectos de las relaciones con ellos.

¿Qué está haciendo su empresa para capitalizar esta enorme oportunidad?

Propuestas de Acción:

Realice un diagnóstico de sus empleados de primer contacto; ¿se destacan por su actitud positiva y altruismo? Si no es así, comuníqueles el valor que los clientes tienen para la organización y desarrolle en ellos habilidades de empatía y sensibilidad hacia los demás.

Motívelos a buscar constantemente oportunidades para dar un paso extra y no olvide reconocerlos y premiarlos cuando así lo hagan; solamente de esa manera logrará el cambio cultural que se requiere para competir y diferenciarse en los negocios de hoy en día.

hola

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