HISTORIAS DE SERVICIO

Promesas incumplidas


Fernando Krasovitzky
Presidente
Leventer Group

Si usted es de los que cree que prometer no cuesta nada, le sugiero que lea la siguiente historia.

Hace unos meses decidí que era momento de adquirir un seguro de vida para proteger a mi familia ante una eventualidad.

Soy cliente de GNP desde hace varios años y tengo contratado con ellos todos mis seguros; sin embargo, en esta ocasión, creí conveniente evaluar a una segunda compañía antes de tomar una decisión.

Me acerqué a una aseguradora a la cual me referiré como ABC. Tengo entendido que son una empresa sólida y con presencia internacional. En estos últimos años los he visto constantemente en espectaculares y anuncios de revista por lo que asumo que gran parte de sus recursos son invertidos en publicidad.

Visité su página de Internet para obtener mayor información y me topé con una sorpresa muy agradable; algo que pocas veces he visto y que a primera vista me resultó muy atractivo. En su website, ABC tiene un área titulada “Llámenme Ahora”, la cual muestra la siguiente leyenda:

“Si usted desea ser atendido personalmente por una de nuestras representantes, llene la siguiente forma y en menos de 15 minutos nos comunicaremos telefónicamente con usted”

Llené el formulario, hice clic, y esperé, y esperé, y esperé…,pero la llamada de su representante nunca llegó.

Me fui a casa molesto y desilusionado…,una compañía más que incumple sus promesas a los clientes.

En circunstancias normales, este episodio hubiera sido suficiente para olvidarme de ellos para siempre, pero el seguro de vida era tan importante para mi que decidí darles una segunda oportunidad…leyeron bien, una segunda oportunidad ¡!

Contacté al centro de atención telefónica de la aseguradora y fui rápidamente derivado con un agente de ventas quien me explicó que era imposible proporcionarme detalles de sus seguros por teléfono pues dicho servicio estaba reservado exclusivamente para sus clientes actuales. Si yo deseaba algún tipo de información debía solicitar una visita a domicilio.

Agendamos la cita para ese mismo viernes a las 14 hrs en mis oficinas.

Aproveché la llamada para quejarme por lo sucedido el día anterior. Además de ofrecerme una disculpa, el representante me garantizó que el caso sería turnado al responsable para que no volviera a suceder.

En una empresa orientada al cliente la historia hubiera terminado allí, pero lamentablemente esta continuó.

Llegó el día viernes; se hicieron las 14 hrs, y esperé, y esperé, y esperé…,pero el agente de ventas nunca llegó

Increíble ¡! Dos promesas incumplidas y de manera consecutiva ¡!

Pensé que a esta aseguradora le debían sobrar muchos clientes pues era obvio que no estaban interesados en mí. La informalidad y la indiferencia de sus representantes me lo habían demostrado.

ABC acababa de perder no solamente una venta, sino también a un cliente para siempre.

Espero que mi mala experiencia haya sido un caso aislado, pero si no es así, el mal servicio de esta compañía debe estar haciéndole perder bastante dinero y la posibilidad de aumentar su participación de mercado. En un sector tan competido como el de seguros, no creo que nadie pueda darse el lujo de ello.

Cuando una organización le hace una promesa a un cliente, genera expectativas y cuando no la cumple propicia un sentimiento de insatisfacción y molestia tan grande que puede llegar a ocasionar la ruptura total de la relación.

Prometer no es malo. Cuando se manejan estratégicamente, las promesas pueden diferenciar al servicio de una compañía y establecer una ventaja competitiva. El problema es que muchas empresas suelen hacer promesas excesivas para atraer clientes y luego se percatan de que no están preparadas para cumplirlas.


Recuerde:


El incumplimiento de promesas es una de las claves para perder clientes. No prometa nada que no esté seguro de poder cumplir.
Si promete algo, cúmplalo siempre, no la mayoría de las veces. Para ello tenga bien capacitado a todo su personal y asegúrese de que cuenta con los sistemas y herramientas necesarias.
En caso de incumplir una promesa, ofrézcale una compensación al cliente. El daño ya estará hecho pero podrá mitigarlo comunicándole que realmente lo lamenta y que lo valora como individuo.

Moraleja:

"No prometa lo que no pueda cumplir y cumpla siempre lo que prometa"

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